La Ciudad y los Perros

No estaba en mis planes leer esta novela, pero cuando un escritor la recomienda y prácticamente la exhorta en clases, no hay muchas opciones.

La obra narra la convivencia y supervivencia de unos muchachos entre 14 – 16 años que son internados en el colegio militar Leoncio Prado (La Perla – Callao), retrata el paso de la adolescencia a la adultez de una manera violenta y cruel. Nos acerca al concepto de hacerse hombre en una sociedad como la limeña en los años 50’.

La historia captura, quizás al inicio seguir el hilo sea un poco complejo, pero una vez que estás ahí no puedes detenerte, te acostumbras a la estructura de Vargas Llosa, al juego de narradores, a los tiempos en los que se mueve la narración y a los giros de la historia.

Lo que más conquista son los temas que se abordan: la virilidad masculina, el machismo, la ley del “más fuerte”, la desigualdad social, los primeros amores, el inicio sexual, la violencia y sobre todo “el heroísmo”, ¿Quién es realmente el héroe de esta historia el “Jaguar”, “El Poeta”, “El Esclavo” o el “Teniente Gamboa”? Ya que los personajes que creías descubiertos van dejándose conocer a lo largo de la novela.

Para mí es una novela muy potente, porque se escribe desde adentro, desde la confrontación (en contra de la dictadura militar y de su padre quien lo envió a ese colegio). Como Mario mismo lo ha señalado, él estudió en el Leoncio Prado y no la pasó bien, y eso definitivamente se ve reflejado en esta historia; los personajes tanto el “Poeta” como “El esclavo” tienen mucho de él, son personajes muy cargados emocionalmente.

Es una obra que conmueve, porque te transporta hacia donde ellos están, uno camina al costado de estos chiquillos, los acompaña en cada decisión que toman y es por eso que, al terminar de leerla, uno no sabe qué hacer… hacia donde caminar. Y por último es una novela que perturba, te invita a emitir juicios de valor, hay posiciones encontradas respecto a ¿Quién es el héroe? ¿Quién disparo aquel fusil? Y ¿Qué hubieras hecho tú en una situación similar?

En definitiva, cuando Vargas Llosa escribe desde la herida, le salen obras como estas.

Para terminar, les dejo un extracto de las cartas que se escribió Vargas Llosa con Oquendo mientras estaba redactando los primeros manuscritos de “La ciudad y los Perros” (1985-1963):

 “frente la máquina siento malhumor, palpitaciones, odio, impotencia, excitación, fiebre, frío, diarrea, contención, ahogo, asco, vómito, vértigo, una inexpresable y espantosa desesperación. Dejo la máquina y me acuesto: sueño despeñarme por abismos larguísimos y siniestros en cuyas simas me aguardan las lucientes bayonetas de los cadetes del Colegio Militar como una anchurosa cama de faquir, o revivo los malditos sábados y domingos de consigna, paseándome como una fiera rabiosa dentro de la grisácea cárcel de La Perla, sin poder salir, y las humillaciones matutinas, vespertinas y nocturnas, constantes, ineludibles, bochornosas, de suboficiales, oficiales, brigadieres; la rutina y la disciplina, devorándote como un océano de arenas movedizas, hasta succionarte la más mínima capacidad de raciocinio; la horrorosa soledad en medio de un mundo íntegramente hostil; las noches interminables, tendido en una litera, soñando con Miraflores en la hosca oscuridad de la cuadra; la corrupción, la angustia, las pesadillas, las imaginarias y, en fin, toda la tragedia y el sufrimiento de dos años, que creía olvidados”

Si no la han leído, ¡háganlo!

laciudadylosperros

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Un comentario sobre “La Ciudad y los Perros

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